¿Qué es un ETF?

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Invertir dinero es una cuestión por la que cada vez apuestan más personas. Al fin y al cabo, los productos de ahorro en un momento en el que las remuneraciones de interés fijo están bajo mínimos o en negativo, sumado al hecho de que estamos en la era de la información y el conocimiento está al alcance de todos, parece una opción interesante para la gran mayoría. Y una de las dudas más frecuentes para los que comienzan es qué es un ETF.

Está claro que el no estar familiarizado con las siglas económicas puede hacer que acabes por perder el interés inicial. Sin embargo, te animamos a profundizar en los conocimientos porque es un mundo muy interesante y mucho menos complejo de lo que parece por sus nombres. Por ello empezamos con lo que nos ocupa hoy. Te vamos a contar qué es un ETF y todo lo que debes saber antes de pensar en ellos como inversión.

ETF, más allá de sus siglas

Quizás la primera duda antes que entender qué es un ETF tenga que ver con qué significan sus siglas. Lo cierto es que están en inglés y serían exchange-traded fund. En español se puede traducir como fondo de inversión cotizado. Esa palabra también se utiliza en la comercialización de este producto en nuestro mercado. Por eso, ahora ya sabes que ambas cosas son lo mismo.

Ahora bien, ¿qué es un fondo de inversión cotizado o ETF? Pues es un fondo de inversión , que se diferencia de los demás porque se negocia en los mercados de valores. Es decir, es un producto muy diversificado en el que varios inversores colocan su capital y cuyo precio sube o baja según la cotización que tenga.

¿Qué aporta a un inversor?

Aunque pueden ser muchas las razones -y bien diversas- para invertir en un ETF, en general sus objetivos pueden resumirse en tres, los cuales son también las principales ventajas de este producto:

  • Obtención de la rentabilidad propia de algunos de los índices cotizados en mercados
  • Beneficiarse de la liquidez y de la transparencia que les caracteriza por su cotización en el mercado.
  • Conseguir mejor rentabilidad gracias a los menores costes y a una exactitud absoluta con respecto a las inversiones

Sus ventajas

¿Cuáles son las ventajas de los ETFs? Son varias las razones por las cuales los inversores se decantan por este producto de inversión. Entre ellas, las más importantes las enumeramos a continuación:

  1. Costes mucho más eficientes. Las comisiones de estos productos suelen ser más bajas que las de otros fondos de inversión. Además, su cálculo es más sencillo.
  2. Diversificación. Permiten beneficiarse de la rentabilidad de muchos valores reduciendo también el riesgo al tratarse de muchas inversiones y muy variadas en cuanto a sectores y mercados.
  3. Transparencia. Cada uno de los valores contenidos en el fondo se muestra por lo que sabe exactamente en dónde se invierte y su valor.
  4. Liquidez. Al tratarse de fondos cotizados se pueden negociar en cualquier momento siempre que el mercado esté abierto.
  5. Solución internacional. Se puede acceder al mercado internacional con ellos de forma sencilla.

Diferencias frente a los fondos de inversión indexados

Los fondos de inversión indexados no cotizan. De hecho, su indexación tiene como objetivo “replicar” un índice. Así, por ejemplo, un fondo indexado al IBEX 35 debería buscar un comportamiento lo más similar posible al parqué español. Aunque en la teoría suena bien, no siempre se acercan a dicho índice (hay una variable que mide esa curva de separación), ni tampoco permiten la diversificación total, y suelen tener comisiones más elevadas.

En general, la transparencia y diversificación son menores y el coste es mayor.

Ventajas frente a la gestión individual

Si se comparan las ventajas de un ETF frente a la gestión individual de la inversión, la diversificación que permiten es una gran ventaja. Eso sí, no todos los ETF están bien diversificados. Lo ideal es analizar bien el producto, sabiendo que esa característica puede convertirle en una muy buena opción.

Aunque un inversor que gestiona él mismo su cartera puede conseguir una diversificación menor a un coste incluso más reducido (si su intermediario le ofrece comisiones bajas), el tiempo que debe dedicar a estudiar, analizar y hacer órdenes para obtener la máxima rentabilidad es enorme. Además, se requieren grandes conocimientos y la gestión no experta suele traer peores resultados.