¿Qué tipo de interés se aplica a un préstamo personal?

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Conocer qué tipo de interés se aplica a un préstamo personal resulta clave si te estás planteando solicitar dinero prestado a una entidad para hacer frente a gastos extra –un coche, una reforma, unos estudios, un viaje, etc- o simplemente porque no te salen las cuentas.

Aunque hoy día el uso de tarjetas de crédito está muy extendido, lo cierto es que en ocasiones ni siquiera “tirando de tarjeta” conseguimos estirar nuestro dinero lo suficiente para abarcar todos nuestros gastos: es entonces cuando tenemos que recurrir a solicitar un préstamo. Pero, ¿a qué tipos de préstamos puedo optar? ¿Cuánto me van a cobrar de intereses? ¿Cuál es el mejor préstamo? A todas estas cuestiones vamos a responder en este artículo.

¿Qué tipos de préstamos hay?

Al hablar de préstamos existen dos tipos principales: los hipotecarios, y los personales. La diferencia de este último con el primero es que, además de que su finalidad no tiene por qué estar destinada a la adquisición de una vivienda, muchas veces –al contrario que en las hipotecas- no es necesario presentar un aval, y en general los requisitos son menos exigentes.

Dentro de los préstamos personales podemos encontrar por ejemplo los que están destinados a la compra de un vehículo (ya sea nuevo o de segunda mano); los que van dirigidos a sufragar los estudios (universidad, máster, cursos, etc); los que se usan para llevar a cabo reformas en el hogar; los que se usan para financiar un viaje; o los llamados préstamos de anticipo de nómina (en los que se adelanta un dinero proporcional a la nómina del cliente).

También encontramos los llamados préstamos o créditos al consumo, que son los que ofrecen por ejemplo muchas grandes superficies y establecimientos comerciales para que podamos adquirir determinados bienes de consumo, generalmente a tipo de interés del 0% si aplazamos los pagos en un número máximo de meses.

Además distinguimos los llamados créditos rápidos, que son normalmente ofrecidos por empresas privadas que prestan dinero “fácil” en 24 ó 48 horas, aunque con cantidades limitadas –rara vez superan los 5.000 euros- y a tipos de interés muy elevados. Distintos son los préstamos personales bancarios, donde tanto la cantidad prestada como el plazo de devolución (hasta 10 años) son mayores y los intereses menores, pero se piden más requisitos.

¿Qué es un préstamo personal?

Por tanto, un préstamo personal no es más que un producto que nos permite disponer de una determinada cantidad de dinero que deberemos devolver en una serie de cuotas mensuales, en las que se incluyen los intereses. Ofrecen cantidades a medio camino entre los microcréditos y las hipotecas –entre los 3.000 y los 100.000 euros, según el caso- y pueden estar destinados a varios fines u objetivos.

En cuanto al tipo de interés, no es más que el dinero extra que debemos pagar al prestamista a cambio de que nos entregue una suma y de devolvérsela en un período previamente estipulado. Es un porcentaje que se aplica sobre el capital prestado y que varía en función de la situación del mercado, de los costes que aplique cada entidad acreedora, y también de nuestro propio perfil personal y nuestra situación financiera.

¿Qué tipos de interés tienen actualmente estos préstamos?

El Tipo de Interés Nominal (TIN) que manejan hoy día los préstamos personales suele ser fijo –no varía a lo largo del préstamo- siguiendo el modelo francés, si bien en ocasiones puede aplicarse un tipo variable compuesto de un diferencial más un índice de referencia (normalmente el euríbor).

El TIN de los préstamos personales oscila actualmente entre el 7 y el 9%, según la entidad y las condiciones; es un tipo más ventajoso por ejemplo que el que suelen ofrecen los créditos al consumo para financiar compras –que pueden llegar al 15% TIN- o que los intereses de las tarjetas de crédito (que pueden rondar el 25% o más).

Existen préstamos personales que llegan a ofrecer tipos de interés por debajo del 7%; sin embargo suelen venir asociados a ciertos requisitos, como por ejemplo domiciliar una nómina, o implicar a cambio el pago de elevadas comisiones (apertura, estudio, cancelación, etc), por lo que siempre deberemos estar atentos a todas las condiciones antes de firmar nada, como veremos a continuación.

¿Cuál es el mejor préstamo?

No siempre es fácil contestar a esta pregunta, ya que el mejor préstamo es en realidad el que mejor se ajuste a nuestra situación personal y a nuestras necesidades puntuales de financiación. No obstante siempre es preferible evitar aquellos que incluyan comisiones por apertura o cancelación o donde éstas sean muy elevadas. Hay que fijarse también en si el tipo de interés es fijo, variable o mixto, y en si nos exigen algún tipo de requisito o vinculación.

Otro aspecto importante a recordar es que aunque el TIN es un índice importante, en realidad la mejor referencia para comparar fácilmente el coste real entre distintos préstamos es la Tasa Anual Equivalente (TAE), donde además de los intereses se incluyen todos los demás gastos asociados al préstamo. Puede ser que el TIN de un préstamo parezca a priori atractivo, pero que por sus elevadas comisiones el TAE se dispare en comparación con otras ofertas.

En resumen, no sólo hay que fijarse en qué tipo de interés se aplica a un préstamo personal, sino también en otros factores clave. Es importante además hacer cuentas para saber si podremos hacer frente al pago de las cuotas mensuales. No olvidemos tampoco que los intereses hacen que el coste final del dinero que nos presten se dispare… aunque a menudo solicitar un préstamo es la única manera de poder pagar muchas cosas que necesitamos.